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14.4.09

Avernarium


¿Y si los inviernos fueran letales y se clavaran en tu piel como agujas?


¿Y si en otoño las canciones de cuna fueran los aullidos de los lobos?


¿Y si el ardor del verano arrasara campos y perturbara la cordura?


¿Y si en primavera florecieran las intrigas y los amantes?




Ésta es la tierra donde la plata de la luna sirve para forjar intrigas, donde los susurros de las damas son puñales. Donde los llantos de los niños quiebran la noche y los hombres mueren y viven sin ver los hilos que les gobiernan.




Ésta es la tierra regida por tres almas descarriadas que, lejos de acomodarse en sus tronos de oro, conspiran para hacerse con el cetro de poder de todo mundo conocido, tres espíritus ambiciosos que sólo tiene en mente una cosa: Conquistar el Putomundo.


Avernarium vive férreamente dominada por tres hermanas, hijas de diferente padre y diferente madre - dato el cual a ellas no parece revelarles nada especial, pues continúan creyéndose hermanas de sangre -, pero lo que sí las hace idénticas es su afán por gobernar, conquistar y seducir. Tres pérfidas perfectas, tres arpías malignas, tres "hermanas" absurdas.

Habitan en un oscuro palacio, acomodadas cada día por una servidumbre formada por más de doscientos esclavos. Algunos de ellos de especies de otros mundos, otros están muertos pero continúan sirviendo como el primer día, y la mayoría, son hijos de antiguos esclavos que continúan pagando la deuda que sus padres adquirieron con los padres de las hermanas, los Seis Reyes.

Otrora éstos eran conocidos como "Los Seis Reyes" puesto que tres eran; tres reinas en los tres castillos de sus tres familias; tres reinas dominando Avernarium conjuntamente; tres reinas con sus tres consortes.

Aquestas Reinas una rara costumbre adquirieron: cada Rey iba rotando de castillo en castillo cada vez que sus campesinos rotaban el barbecho en sus tierras. Tan curiosa costumbre inicióse para divertimento de las Reinas que harto rápido se aburrían de sus consortes, y acabó siendo de vital cumplimiento.

Ocurría, como en casi todas las familias nobles, que al dar las niñas señales de habilidades sobrenaturales, encargóse a una institutriz educarlas en los rudimentos de las Artes. Reuniéronse las tres para recibir su formación, y juntas viajaron a los tres hogares de sus familias. En cada Castillo recibieron instrucción en los saberes que las familias conocían mejor. Durante estas peripecias trabaron amistad al compartir Maestro y enemigos, desde entonces las tres son inseparables. Juntas iniciáronse en las Artes Nobles y en las menos nobles Oscuras, y juntas comenzaron sus andanzas y conspiraciones.

Una fría noche invernal, cuando la nieve cubría los bosques y los lobos aullaban en los caminos, un tremendo incendio desatóse en la Habitación Real del Castillo de la familia de Adara. Las llamas arrasaron con todo el dormitorio y cuando consiguiéronse extinguir, sin explicación alguna, se encontraron los cuerpos desnudos y calcinados de sus Seis Majestuosas Majestades. A saber lo que estaban haciendo.

Quedaron las hermanas huérfanas, desvalidas y confusas a los quince años, y a tan tierna edad heredaron los 3 tronos correspondientes. Cientos de nobles comenzaron a enviar a la flor y nata de sus hijos, intentando conseguir las manos de las recién coronadas reinas. Sin embargo, ellas rechazaron todo compromiso, alegando luto. Voces más siniestras susurraban otras razones...

Durante diez años gobernaron con mano de hierro Avernarium, acumulando tropas y creando alianzas para el día en que empezase la conquista del Putomundo.

Ese día ha llegado.